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Ir hacia nuestras metas sin perdernos a nosotras mismas en el camino



El artículo de hoy nace de algunas anotaciones en mi diario en mi diario personal que fui ordenando, para conversar con ustedes y para poder transmitirles estas reflexiones, siempre con el deseo de que puedan traer alguna luz a sus propios procesos. 


Este tema me atraviesa y me resuena profundamente, ya que en muchos momentos de mi vida ha sido tremendamente desafiante para mí. Y por supuesto, también lo observo y trabajo muchísimo con las mujeres que acompaño en terapia y en mis talleres. 


Quiero hablarles del aspecto nuestro que se enfoca en metas, en objetivos y que va hacia ellos como una flecha. Muchas veces a costa de desconectarse de una misma y de las propias necesidades. 


Entonces cuando escribía en mi diario sobre este tema, empezaba el escrito de esta manera: “cuando bajo el ritmo, hago pausa, estoy atenta a mí y a mi cuerpo, se me hace evidente y necesario cambiar el foco del qué al cómo, cambiar el foco del resultado por el foco en el camino”. 


Bienvenidos los objetivos, bienvenidos los puntos de llegada que pueden ser horizontes, pueden ser lugares deseados, proyectados y que son tan importantes para nuestra vida. Ahora, no perdamos de vista el camino, el proceso. Me gusta un montón lo que dice Joan Garriga sobre la felicidad: dice que, mientras la perseguimos, la pobre corre sudorosa para alcanzarnos.


La invitación que quiero hacerte hoy, a través de estas líneas, es a a desacelerar, a dejar de correr, a hacer foco en el presente. A hacerte esta pregunta: ¿cómo quiero que sea mi presente? Porque ésta es tu vida, la que está ocurriendo aquí y ahora, en este mismo instante. Tu vida es ese camino que vas recorriendo, minuto a minuto, es ese proceso constante. 


Para ejemplificar un poco todo esto de lo que te vengo hablando, puede ser que mi objetivo sea tener dinero, tener una pareja, tener un título, cualquier otro lugar al que quiero llegar, entre comillas. 


Entonces cuando tengo un anhelo, una meta, un objetivo al cual me dirijo, es importante que yo pueda observar dos aspectos: el primero es, desde dónde nace mi deseo de ir hacia ese objetivo, es realmente mío o viene de afuera. ¿Es un deseo que nace del ego, de mi personaje, o nace desde lo profundo de mi alma?


Eso para arrancar. 


Y luego el segundo aspecto que nos conviene observar es ¿cómo voy hacia ahí, ¿cómo es mi viaje? De nuevo, en definitiva, mi vida es ese viaje, ¿es un camino disfrutable? es nutritivo? despierta cosas bellas en mí? ¿Es sacrificado, es pesado, es tedioso? 


Cuando nos quedamos cegadas por la meta, sin revisar estos dos aspectos, nos vamos perdiendo a nosotras mismas en el camino hacia esa meta. 


Y eso tiene un costo. 


Quizás en esa carrera hacia la meta estoy renunciando a relaciones que son importantes para mí, estoy renunciando actividades que hacen que mis ojos brillen, que me hacen feliz, estoy renunciando a mi placer, quizás a mis principios o a mis valores. 


De repente estoy renunciando a la salud de mi cuerpo y de mi mente.


Renuncio a mi alma, me traiciono. y quiero decirles que este es un costo altísimo. 


Entonces, supongamos que llegás a la meta, haciéndolo de esta manera, desconectándote de vos misma, de tu esencia, de tus ritmos, de tu cuerpo, de tu ser. Cuando llegás el premio no te alcanza, te deja una sensación de vacío, de insatisfacción. 


¿Te pasó algo parecido alguna vez? 


A mí me pasó un montón de veces, conozco perfectamente la sensación. 


Quizás tuviste un logro en el aspecto profesional, material, incluso relacional y cuando llegaste la felicidad y la satisfacción fueron fugaces, después volvió el vacío, la tristeza, el enojo, o de repente una sensación vaga y abrumadora al mismo tiempo de malestar. 


Incluso quizás te pasó que no te detuviste mucho a escuchar ese malestar y seguiste de largo. A los dos minutos ya pusiste el foco en el próximo objetivo y seguiste. 


Pero en ese seguir y seguir cada vez te vas perdiendo más y más, te vas desconectando de tu brújula interior, vas renunciando partes tuyas por el camino. Quizás estás dejando de lado tu parte alegre o tu parte apasionada, tu parte serena, rebelde, auténtica, creativa o quizás alguna otra. 


Te invito a parar, a hacerte preguntas valientes y regalarte respuestas honestas. 

¿Realmente querés ir hacia ese lugar? ¿Cuál es el costo de ir hacia ese título, ese trabajo, esa relación o cualquiera que sea tu meta? 


Pásalo por vos, pásalo por tu corazón y si realmente esa meta resuena contigo, con lo que vos sos, lo que vos necesitas, entonces hacerte está otra pregunta: cómo querés que sea el camino hacia ahí. 


Y acá te traigo un temón también.


Porque capaz que ahora te das cuenta que - en este mundo que premia la rapidez - vos querés ir más lento.


Capaz que te das cuenta que - en este mundo que premia tener cada vez más dinero y cosas materiales, y esto de ir siempre por más en esas áreas - vos deseás priorizar tus vínculos.


Quizás te das cuenta de que lo que realmente deseás y te nutre, no es lo que mamá, papá, la tía, el jefe, mi pareja piensan que es lo mejor para vos.


Y sí, es cierto que muchas veces eso que más necesitamos, no es lo que el mundo externo va a premiar.


Acá es necesario que hagamos un movimiento interno enorme y nada sencillo, que es la renuncia. 


Necesitamos renunciar a esa parte nuestra que se alimenta del reconocimiento externo, necesitamos renunciar a ser la niña buena, la mujer perfecta, la complaciente, la preferida, o cualquiera que sea ese papel que hemos desempeñado hasta ahora y que nos aleja de nuestra esencia y de la vida que queremos vivir.


Como te decía este es un temón y seguro que da para seguir conversando en mayor profundidad en otro episodio.


La invitación de hoy es a animarnos a elegir lo que deseamos en lo más profundo de nuestro corazón e ir hacia ahí con conciencia y presencia.


Atendiendo el cómo, creando un camino bello, disfrutable y nutritivo para mí.


Sí, claro, llegar a nuestros objetivos requiere esfuerzo, disciplina, atravesar dificultades, no todo es color de rosas. Pero eso es totalmente diferente a ir por un camino que en vez de nutrirnos nos seca, que en vez de encendernos nos apaga.


Si estás leyendo este artículo, me encantaría recibir tus comentarios y resonancias sobre este tema. 


Y si te gustaría que te acompañe en tu proceso para que puedas elegir tu camino y construirlo con amorosidad, alineado a tu esencia, podés escribirme para comenzar un proceso de terapia en este link: https://wa.link/nvy59l


Y también podés ver mis cursos online disponibles:


Taller Online Conectar Conmigo




Curso Online Las mujeres que habitan en mi




Si este artículo te resultó nutritivo, te invito a compartirlo. De esta manera me ayudás un montón para que este contenido se siga expandiendo y llegando a más mujeres que desean conectar con su esencia. 


Un gran abrazo,


Anaclara.



SOBRE MI



Mi nombre es Anaclara, soy psicóloga especializada en Psicología Femenina.

Me licencié hace más de diez años en la UdelaR. Estoy posgraduada en Psicoterapia Gestáltica de Adultos/as, y formada como Psicoterapeuta de abordaje gestáltico-sistémico. Estoy certificada como facilitadora de grupos de mujeres, y tengo una amplia formación en arteterapia, violencia basada en género, terapias energéticas, entre otras.

Desde hace varios años acompaño a mujeres comprometidas con su crecimiento personal, a conectar consigo mismas y encontrar sus versiones más libres y auténticas. 

Trabajo en mi consulta particular como psicoterapeuta, y dicto cursos y talleres de desarrollo personal y formaciones en Psicología Femenina. También he trabajado como docente en Facultad de Psicología UdelaR y en la Escuela Gestáltica Somos Presencia. 


Me llena el corazón de alegría compartir con otras mujeres las herramientas que han sido fundamentales en mi propio camino personal. Con esa intención es que ofrezco los espacios de terapia, cursos, talleres, así como todo el contenido gratuito que comparto en mi web y redes.










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